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¡Qué Arrechera! Breve intercambio con compas de Venezuela


-“¿Que la tuvieron fácil? Pues se tardaron 20 años”

A escasos tres días del 2026, Estados Unidos bombardeó la ciudad de Venezuela, Caracas, no solo como uno más de los ataques que ha sostenido durante más de veinte años de asedio económico y político, sino como un ataque directo en su versión más radicalmente visible; atacar con misiles de guerra. La Asamblea Feminista de Iximulew convocó a través de una de sus integrantes a un espacio de intercambio sobre la situación actual en Venezuela como un intento de romper el cerco mediático que nos imponen los algoritmos. En la reunión participaron históricas organizaciones de mujeres y feministas de Venezuela, muchas que integran la Marcha Mundial de las Mujeres, que ante una mirada crítica y amplia, dignifican y suscriben ante los logros de la revolución bolivariana. Estas son algunas breves notas que escribió Mestiza Bastarda que surgieron de ese encuentro.

La conversación inicia hablando de los sentires, lo cuál, en medio de ataques con misiles, es un posicionamiento político y tremendamente humano; nos vemos como personas, contrario a la corporación genocida y expropiadora, que nos ve con una lupa, cuál laboratorio, cual experimento. Se reconoce el gesto revolucionario que en medio de las crisis en Iximulew y Centroamerica, compartimos con noción antiimperialista que resistir es de urgencia regional y planetaria y se hace énfasis en la necesidad de un internacionalismo feminista. “Estamos tristes” -dice una compañera, “pero también con rabia y mucha indignación”. Comentan que salir a la calle a manifestar desde el 4 de enero ha sido una manera de gestionar el dolor. La movilización ha sido permanente para no quedarse en la casa a llorar. Sin criminalizar el llanto, claro, pero más vale una consigna, que una lágrima en silencio1. Me hace pensar en la calle como un espacio de encuentro profundamente anticapitalista, donde personas conocidas y desconocidas se conectan sintiendo el contexto que les atraviesa y eso es una forma de reconocerse porque “sentir es saber”, sabernos. Los Pueblos en Venezuela han sabido organizar la rabia y tomar las calles en sus diversas formas de hacerlo son caminos para la construcción de territorios cada vez más autónomos. Se han hecho desde marchas y pasquines, hasta cineforos y talleres barriales de medicina natural.

¿Contra qué se manifiesta? Antes de intentar contestar esa pregunta, quiero intentar con ésta: ¿a favor de qué?
Las compañeras nos comparten que un gran logro de la revolución, son las comunas. En toda Venezuela hay alrededor de 4,000 comunas que funcionan desde el barrio para atender las necesidades que surgen en el barrio. Un gran ejemplo de “el poder a la vecina”, que se traduce en autogobierno local. Previo a la revolución bolivariana, muchas mujeres no tenían espacios de participación política y eran relegadas a espacios domésticos, sin querer caer en trampas que generalizan, hoy muchas de esas comunas son lideradas por mujeres convocadas por el sentido comunitario y desafiando mandatos patriarcales y coloniales. La comuna es una propuesta que se apoya en el marco constitucional aprobado en 1999, donde se redefine el sistema político venezolano a partir de la participación activa de la ciudadanía, lo que en disposiciones legales posteriores se conformaría la Ley Orgánica de Comunas de 2010, que otorga a las comunas un rol central en la organización del Estado comunal. Las compañeras reconocen a las comunas como una forma de defender el territorio para luchar y resistir contra las imposiciones económicas manchadas de democracia liberal y de sociedad moderna.

Esta estructura permite gestionar proyectos locales decididos en asambleas comunitarias. Las necesidades de alimentación, salud, vivienda, entre otras, no son asuntos de la vida privada dentro de 4 paredes, son temas comunes que se viven en colectividad. Es una participación directa para la autogobernanza que rechaza el individualismo como forma de vida. A cualquiera en donde el proyecto neoliberal ha alcanzado despojos hasta en los niveles más imperceptibles de la cotidianidad, nos haría dudar de si algo así funciona tan cerca de nuestra casa. De primera mano, las compañeras venezolanas nos confirman que sí; el autogobierno es palpable en Venezuela, un poquito más allá que tan solo con las puntas de los dedos, como muchxs soñamos a penas.

Las comunas no son perfectas, son diversas y en la diversidad surgen matices que no alcanza a nombrar acá, pero que existan y que funcionen “es algo que no nos perdonan, que somos insumisas” y con capacidades para autogobernarse. Tampoco son la única forma de organización en Venezuela, pero en este intercambio figuraron de manera protagónica.

Entonces eso, manifestarse a favor de la autodeterminación y del autogobierno es una gran muestra de la dignidad de quienes habitan Venezuela. Manifestarse por el derecho a decidir sobre sus territorios sin tutelajes de ningún imperio actual o futuro. Ahora sí, ¿en contra de qué? casi se responde solo; en contra del proyecto colonizador encabezado por los Estados Unidos de América. Trump indicó en las declaraciones de prensa que: Ninguna nación en el mundo hubiera podido lograr lo que Estados Unidos logró ayer y, honestamente, en un período tan breve de tiempo”, a lo que una compañera dentro del intercambio responde: “¿Que la tuvieron fácil? Pues se tardaron 20 años”. Me gusta muchísimo cómo lo expresa la combativa compañera, pues ella conoce el recorrido revolucionario de Venezuela y tanto ella como muchxs otrxs saben lo mucho que han resistido. ¿La ventaja? Que ha sido una resistencia colectiva y comunitaria y eso lo hace orgánico.

El aspiracionismo occidental de vivir con igualdad de derechos a través de la democracia ha hecho que movimientos importantes a nivel mundial, como algunos feminismos tal como señalan las compañeras, caigan en analizar (¿o reproducir?) desde afuera el proceso venezolano de una manera purista y paternalista. “Tenemos derecho a equivocarnos”, comparte una compañera, “pero sepan que también nos han metido el pié”. Con convicción, nos comparten que en Venezuela no hay una dictadura; “lo que pasa es que Venezuela es la víctima imperfecta. Es la que salió a bailar de noche con minifalda y que fue violada después de beber”. Venezuela sabe su verdad, le han cortado los medios para gritar sus denuncias al mundo y aún así no ha parado de gritar. ¿Quién le cree? ¿Cómo se debe de ver una víctima para que le creamos? ¿nos resuena esta clase de metáfora? Porque mentira, no es.

Venezuela se ha organizado de las maneras más difíciles que hay para organizarse y es desde las bases comunitarias y eso atenta contra los intereses de la oligarquía local y mundial. Por eso ha sido violentada estructuralmente y su respuesta es “la tierra no se vende, se defiende” y ¿cómo se defiende? con organización barrial y local. Como en muchos otros escenarios, existen las contradicciones. Los derechos sexuales y reproductivos no han sido prioridad del Estado, tampoco la defensa de la tierra ante la extracción petrolera por ejemplo y aún así las compañeras comparten que el Estado ha sido más aliado que enemigo. Los espacios revolucionarios en las comunas son liderados por mujeres y si bien es un acierto histórico, también cabe preguntarnos ¿hasta cuándo las mujeres dejaremos de maternar en la revolución? ¿Se podrán redistribuir equitativamente los trabajos para el cuidado y la reproducción de la red de la vida de la que TODXS somos parte?2 Las compañeras comentan que dedican varias horas de trabajo de cuidados no remunerados dentro del hogar, que se suman al trabajo comunitario y encima, el trabajo asalariado. ¿Qué hacemos con la contradicción?3 Si de algo nos sirve la contradicción, es a caminar.

Por otro lado, internet -muy a propósito- no detuvo los videos de personas en diferentes partes del mundo celebrando la captura de Maduro y claro que este señor tiene sus detractores. Ha sido un proceso de deslegitimar la revolución bolivariana como estrategia imperialista. En Venezuela los grupos fundamentalistas que responden al imperio han hecho avances y una gran muestra de ello es la crisis del 2017 donde estuvieron al borde de una guerra civil, que fue parte de la estrategia oscurantista y significó la migración masiva de muchísimas personas de origen venezolano. En Iximulew hemos sido testigxs de cómo la migración venezolana fue creciendo progresivamente ya que cientos de venezolanxs transitaron por el país y pernoctaron en las calles y en terminales de buses, sobre todo antes de las últimas medidas racistas de la política de Estados Unidos que han hecho capturas arbitrarias y deportaciones masivas e inhumanas (¿me pregunto en dónde está la verdadera crisis humanitaria?4). A propósito de ésto, las compañeras nos comparten su lectura: existe una campaña de derecha que le ha vendido a las juventudes y a la población en general que la migración es una alternativa a la vida en Venezuela. En muchos casos, la población terminó en situaciones económicas mucho peores que lo que estaban viviendo en su hogar y con familias separadas de manera forzada. Muchxs viajaron por necesidad, claro, pero se agravó al hacerles creer que irse a trabajar 12 horas diarias era mejor que quedarse a sembrar y construir comuna en sus territorios. Sembraron la semilla del miedo a la autonomía y sabemos que esa semilla solo es transgénica. Les vendieron la mentira capitalista que solo Estados Unidos sabe vender con su “sueño americano”. Iximulew sabe que eso lejos de ser un sueño, es una pesadilla.

Lo anterior no es sinónimo que la gente no sabe decidir por su cuenta, pero sí pretende resaltar que el proyecto colonizador también ha afectado las subjetividades venezolanas. Es importante la oposición, desde luego que en el chavismo también, pero que la brújula sea la emancipación colectiva, porque caso contrario… ¿oposición al servicio de quién?

La invitación es a romper el cerco mediático; las grandes corporaciones que tienen cooptados los medios de comunicación intentan globalizar la información que utilizan como mercancía y es indispensable para los esfuerzos internacionalistas crear redes análogas y/o alternativas para conectarnos. Es una invitación a sospechar de las narrativas de los fascistas. A no dejarnos contaminar con la mentira capitalista y colonial, la vida está en organizarnos hacia lo común. A soñar para imaginar y trabajar la autogestión desde lo local y que esas localidades organizadas, se comuniquen entre sí. A aprovechar a que este momento histórico nos permita reconfigurarnos para seguir. El tiempo no es lineal, no solo se avanza hacia adelante, a veces es hacia la izquierda y hacia abajo. A veces es hacia afuera, porque para volver, hay que irse algunas veces. A veces se avanza yendo hacia atrás. Eso quiere paciencia, pero como dicen lxs abuelxs: “Despacio, que hay prisa”.

Quiero recordar las palabras de Ali Primera, cantautor venezolano y miembro del Partido Comunista de Venezuela, que le dedicó una bella canción a nuestro hermano territorio de El Salvador:

Y en que venga la alegría

a lavar el sufrimiento

Dale que la marcha es lenta

pero sigue siendo marcha

Dale que empujando al sol

se acerca la madrugada

Lejos, lejísimos, de defender un Estado-Nación, reconocemos la lucha de los Pueblos Venezolanos por la libre autodeterminación de cómo vivir en sus territorios, de lo cual el mundo entero debe aprender de esta valentía y fortaleza. También nos encabrona lo que ocurre allá, porque también ocurre acá en versión Guatemalita5, solo que los misiles aún no caen. También decimos ¡qué arrechera6, compas!, pero con motivación a organizarnos para la autodeterminación. Nuestra lucha es grande, larga y -ojalá-, llena de paciencia. Como dicen lxs zapatistas: “el momento más oscuro de la noche, es antes del amanecer.”

Resistimos porque existimos, hasta las pequeñas victorias, siempre.

Notas con amor subversivo, suscribo.

Mestiza Bastarda.

1 El original dice “más vale una canción, que una lágrima en silencio”. Lo vi en una calcomanía, no sabría a quién darle el crédito.

2 Construyendo Feminismo Comunal: La Lucha De Las Mujeres En La Comuna Venezolana: https://www.roots-iapc.org/?g=wpca&m=index&a=single&post_id=652&lang=es

3 En esta contradicción, me permito cuestionar también ¿y los pueblos indígenas de Venezuela? ¿La revolución es diversa? No lo sé… https://caleidohumano.org/voces-silenciadas-situacion-de-los-pueblos-indigenas-en-venezuela/

4 https://prensacomunitaria.org/2022/10/piden-declarar-crisis-humanitaria-por-ola-migratoria-de-venezolanos-en-guatemala1/

5 Para conocer de la Guatemalita y el trabajo de Efraín Recinos, una pequeña muestra: https://digi.usac.edu.gt/bvirtual/informes/rapidos2008/INF-2008-045.pdf

6 En Venezuela significa estar molestx, muy enojadx. Con rabia y/o furia.