El Poder A La Vecina
El vínculo que une a las vecinas es territorial. Se comparte cotidianidad y el encuentro fortuito se crea en el espacio público, con la posibilidad de planificar y verse en el espacio privadoíntimo.
La vecina hace un espacio en sus quehaceres y oficios. La otra también. No están desocupadas; es recreación anticapitalista.
Se saben cerca; donde hay barrio, también ya hay amistad.
Inevitablemente, la vecindad es un ecosistema intergeneracional, interespecie, multiverso.
En la vecindad hay potencia. El poder, a la vecina.

G, E y M son vecinas. Campesinas y trabajadoras de los oficios del hogar. También son buscadoras de sus parientes migrantes desaparecidos. Conocerse como vecinas potencia su búsqueda, también intercambian alimentos y trabajos textiles.
El tiempo que comparten para recrearse es sagrado. Sentarse abajo de un árbol a platicar, consultar una receta, preguntar por un ingrediente. Su paciencia es infinita. El capital no las aguanta.
«El Poder A La Vecina»
Esténcil de dos capas y pintura en lata
Forma parte del mural/colección en Casita Hermosa